De izquierda a derecha: Armas de Acedo, Ciordia, Díaz de Zerio y Erasso.

RELACIONES FAMILIARES

El desarrollo de un nutrido árbol genealógico

 

 

En las genealogías que hemos investigado y documentado en las villas de Bargota, Mirafuentes y Sansol, y algunas aledañas, se deducen cuatro constantes que pasamos a enumerar:

 

a) La movilidad espacial de las familias entre las distintas villas: Caso, por ejemplo, de las familias Chasco, Zúñiga o Acedo, instaladas indistintamente en Los Arcos, Mirafuentes, Bargota, etcétera, y cuyos individuos desplazan su residencia de forma habitual de una villa o lugar a otra, aunque en general, manteniéndose dentro de un espacio físico conformado por la Merindad de Estella.

 

b) La consanguineidad: Es muy frecuente el matrimonio repetido entre miembros de las mismas familias, incluso en algunos casos extremos (dos hermanos de una familia casan con dos hermanos de la otra), por lo que se establece un complejo y apretado nudo de relaciones entre familias que son, de hecho, parientes entre sí incluso en generaciones sucesivas. De hecho, no parece haber afectado mucho a estos enlaces las disposiciones sobre consanguineidad emanadas del Concilio de Trento: Estos matrimonios, concertados en su mayoría (algo que podemos confirmar dada la edad de algunos de los contrayentes: hombres maduros y mujeres prácticamente núbiles), permitían, obviamente, consolidar la situación social, económica y los intereses de estas familias, teniendo en cuenta también que las solicitudes de dispensa matrimonial eran concedidas en Roma y no resultaban precisamente baratas, hasta el punto de que se realizaban las llamadas escrituras de obligación para garantizar el pago de las costas de las mismas. Evidentemente, dados los costes, se esperaba obtener algún beneficio de los matrimonios concertados.

 

c) La pertenencia de las familias estudiadas a un status en general acomodado. Suelen pertenecer al estado noble por hidalgos, o ser labradores ricos: Los Acedo, Beaumont, Díaz de Cerio, Mendaza, Díaz de Ylárraza, etcétera, conforman este mapa social que podríamos definir como privilegiado, dentro de unas sociedades conformadas por un escaso número de individuos. Aunque no pensemos aquí en unas élites municipales al estilo de las contemporáneas que se daban en las grandes poblaciones del sur de España entre los siglos XVI y XVII: el tamaño de estas pequeñas villas navarras no permite la existencia de tales élites urbanas. Incluso varias de estas familias deberán defender lo que estiman como sus legítimos derechos al ponerse en duda su hidalguía, que intentarán confirmar mediante sentencia favorable en los tribunales correspondientes, haciendo frente a los fiscales reales y a los concejos de los municipios, villas o lugares. En estos casos y circunstancias, las relaciones de apoyo que se desarrollaban entre los distintos individuos y familias, que estaban o habían estado con anterioridad (y estarían en el futuro) entroncados entre sí, nos permite documentar una compleja red de alianzas e intereses comunes, fortalecidos (como ya hemos indicado) por una omnipresente consanguineidad.

 

Buen ejemplo de este apoyo es el que nos ofrece la ejecutoria de D. Manuel Fernández (Fernández de Arcaya) y Larrea (1791), en la que testifican, en encuesta celebrada en la villa de Sansol a once de diciembre de 1789, D. Celedonio Lacalle (natural de Armañanzas, y presbítero beneficiado de la parroquial), D. Antonio Manso y Vicente (presbítero asimismo y natural de la misma parroquia), Antonio Baquedano y Andrés Garín de Lazcano, naturales los últimos de Sansol, sobre el derecho efectivo de Fernández de Arcaya a ostentar sus armas en la casa que se había mandado levantar en la villa de Allo, abundando asimismo en su condición noble, como tal reconocida por todos ellos. Veremos repetirse y vincularse entre sí en las genealogías adjuntas los apellidos Arcaya, Manso, Vicente, Baquedano, Lacalle o Garín de Lazcano a lo largo de un espacio temporal de unos doscientos años, lo que nos muestra –creo- mejor que cualquier otro ejemplo la existencia de esta efectiva trama de intereses.

 

d) Las relaciones matrimoniales con otras familias similares de zonas anejas: Tanto en la Rioja castellana como en la comarca alavesa se realizarán enlaces con otras familias de dicha procedencia documentadamente desde el siglo XVI, tales como los Albéniz, Baños, Martínez de Angulo o López de Alda; esta movilidad a la que hacíamos referencia en relación con las propias villas navarras se hace extensiva a las áreas aledañas, en parte por su proximidad geográfica y en parte por su asimilación o relación continuada con el reino castellano, caso del partido de Los Arcos.

De izquierda a derecha: Armas de Santamaría, Torralba y Yécora.